martes, 25 de noviembre de 2014

Macarrones con Tomate

Hola a todos. Después de un accidente que se tradujo en un corte en la mano y varios puntos, regreso con una disculpa para todos los cocinillas que siguen mi blog... y con una nueva receta.

Estuve preguntando a algunas amigas cual era su plato favorito, para prepararlo y compartirlo en el blog. Excepto por un par que se decantaban por la comida basura, todas preferían la pasta. Esta es una receta sencilla que aun así, cambia mucho de un cocinero a otro. Es como la tortilla, todo el mundo sabe hacerlo pero siempre sabe distinto.

Vamos a empezar a coger los cacharros para cocinar. Hoy nos toca manchar una sartén pequeña, una bandeja de horno, una olla, un cucharón para pasta y un cuchillo.





Luego pasamos revista a los ingredientes:

-1 puñado generoso de pasta por cada comensal.
-1 cucharilla de sal
-1 bote de tomate frito (o más, depende de los comensales)
-1/4 de cebolla
-2 salchichas
-Queso para gratinar
-Orégano

Una vez todo este listo, empezamos. Primero ponemos a hervir el agua y no echamos la pasta hasta que esté hirviendo. Este es un detalle que no todos saben, si echas la pasta antes de que el agua hierva, se te pega a la base y se reblandece. Échala cuando el agua ya hierva y déjala unos 15 o 20 minutos, la sacarás "al dente".

Una vez lista la pasta, la sacamos de la olla en un escurridor y la remojamos un poco bajo el grifo con agua fría. De esta forma, bajamos su temperatura y detenemos la cocción. Escurrimos bien el agua y la pasamos a la bandeja del horno. Toca añadir el tomate, otro de los detalles que suelen diferenciar este plato según quien lo haga.



Si la pasta, una vez extendido y removido el tomate, está amarilla o anaranjada, tiene poco tomate. Debe de tener un color rojizo, aunque tampoco debe haber "laguitos" de tomate. Si le echas poca salsa, quedará un plato menos jugoso. Cuando tengas el punto adecuado de tomate, toma una cucharilla de sal y espolvoréala por encima. ¿Te parece mucha sal? El tomate frito es muy dulce así, aunque siempre se pueda llevar el salero a la mesa  y añadir después, no tengas miedo a la hora de salarlo.

En este punto, ponemos a precalentar el horno a 180º y volvemos a los fogones. Corta en lonchas las salchichas y la cebolla y sofríelas en la sartén hasta que la cebolla empiece a coger color. No te preocupes si la salchicha parece poco echa, terminará de cocinarse en el horno. Añádelas a la pasta con cuidado de que no caiga el aceite.



El ultimo detalle, y tal vez el más importante, es el queso. A la hora de elegirlo, puedes escoger entre el queso de gratinar (que se quedará tostado y crujiente) o el de fundir (que se quedará blando y jugoso). Personalmente a mi me gusta más el primero, y siempre lo espolvoreo con orégano.



Ahora solo queda ponerlo a gratinar unos 10 minutos y... ¡Que aproveche!

¿Quieres una opción vegetariana? Cambia la salchichas por champiñones, te aseguro que te va a sorprender lo bien que quedan con la pasta.

Este es el resultado:




¿Qué os ha parecido? Estoy segura de que todos tenéis algún detalle, algún truquillo para que este plato os salga como a nadie. Compartidlo con nosotros y decidme. ¿Cual es vuestro plato favorito?