viernes, 6 de marzo de 2015

Tarta de queso y plátano.

Hola de nuevo. Como ya comenté en la primera receta que publiqué en este blog, en casa nos encantan los plátanos pero no podemos comerlos por cierta intolerancia estomacal, así que constantemente estoy ingeniándomelas para conseguir postres que incluyan plátano para saciar un poco el gusanillo.

El problema con el plátano es que no podemos tomarlo crudo (como muchos otros alimentos) a raíz de una operación y personalmente no me gustaría caer en el plátano frito. Así que voy haciendo pruebas y experimentos y aquí os traigo el último que ha salido más que bien y que ha desbancado a muchos otros postres de la lista de favoritos.



Vamos a necesitar:

- 3 o 4 plátanos
-400 cl de nata de montar
-100 gr de azúcar
-400 gr de galletas (o más, depende de si quieres la base de galleta más o menos gruesa)
-Mantequilla (alrededor de 100gr sería suficiente, pero si usas más galleta tendrás que aumentar la cantidad)
-1 sobre de cuajada
-3 laminas de gelatina



Primero trituramos bien las galletas, ablandamos la mantequilla en el microondas (20-25 segundos) y mezclamos ambos en un bol. La mezcla debe quedar homogénea y mantenerse unida, pero no estar demasiado líquida. La extendemos por el fondo de un molde desmontable.

Una vez tenemos la base, nos ponemos con el "relleno". Vierte 200 cl de nata en una cazuela y ponla a calentar. Añade la mitad del azúcar. Mientras, vierte los restantes 200 cl aun fríos en un recipiente y disuelve el contenido del sobre de cuajada. Cuando la nata que está al fuego empiece a hervir, añadimos la nata fría y removemos unos 3 minutos más. Apagamos el fuego y echamos la nata al molde con cuidado de no erosionar la galleta. Lo metemos en la nevera para que vaya enfriándose y cuajando.

Ahora nos ponemos con la cobertura. Primero ponemos a remojar en agua fría las láminas de gelatina (las dejaremos tan solo 5 minutos). Troceamos el plátano (si no quieres que se oxide y tome un color más oscuro, añádele unas gotitas de limón) y lo echamos a una cazuela limpia junto con medio vaso de agua y el resto del azúcar. Lo llevamos a ebullición y bajamos a fuego suave, removiendo y aplastando el plátano con la cuchara. Una vez el agua haya tomado el color del almíbar y el plátano este prácticamente desecho y convertido en mermelada lo pasamos por la trituradora y, luego, de nuevo a la cazuela.

Añadimos las láminas de gelatina después de haberlas estrujado un poco y removemos hasta que se hayan disuelto.

Lo retiramos del fuego y dejamos enfriar un poco antes de añadirlo al resto de tarta. Si la mermelada está demasiado caliente y la nata no ha empezado a cuajar, se te juntarán ambas capas cuando la viertas, así que comprueba primero la resistencia de la cuajada presionando ligeramente con una cuchara.

Añade la mermelada y deja la tarta enfriar en la nevera como mínimo 4 horas antes de consumir.





¡Que aproveche! Os sorprenderá lo dulce y rico que es este postre. Casi parece que lleve chocolate.

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