jueves, 18 de mayo de 2017

Helado vegano de Fresa y Dátil

Por fin empieza a hacer buen tiempo y empieza a apetecer cada vez más cosas fresquitas. Y dulces. Fresquitas y dulces. Como horchatas, batidos... y ¡helados!


¿Pero donde conseguir helados en los que no se usen lácteos, colorantes y glutamatos? Puedes ir a una tienda que ya te va a costar encontrar (admitamoslo, cada vez está más extendido pero aun queda mucho camino) o puedes hacertelo tu mism@ en casa. Así que vamos a hacer un helado de fresa riquísimo, con muchas vitaminas, sin grasas saturadas, sin colorantes artificiales y sin necesidad de añadir azúcar refinado.




Vamos a necesitar:

500 gr de fresas (congeladas del día anterior)
12 dátiles
40 almendras crudas y peladas
(opcional) leche de avena


Empezamos poniendo a remojo las almendras durante una media hora. En ere rato preparamos los dátiles, a los que extraemos el hueso, y sacamos las fresas del congelador (congela las fresas ya troceadas) para remojarlas un poco en agua a temperatura ambiente.

Cuando pase la media hora escurrimos las almendras y metemos todos los ingredientes en el vaso de la batidora. Te recomiendo elegir una buena batidora, las hay que no tienen potencia suficiente y no pueden con hielos o frutas congeladas. Estas son bastante buenas y para hacer helados va perfecta.

Tritúralo todo hasta que quede una mezcla homogénea. Si quieres que el helado sea más cremoso, añadele unos 200 cl de leche de avena y vuelve a mezclarlo todo.

Te recomiendo hacer el helado que vayas a consumir en el momento, ya que estará en su punto gracias a las fresas congeladas. También puedes guardarlo en el congelador para más tarde, pero ten en cuenta que se solidificará del todo y no tendrá la misma textura que recién batido.























¡Que aproveche! Disfrutad de este helado y probadlo con viruta de chocolate negro por encima.


jueves, 27 de abril de 2017

¿Qué es lo que estoy comiendo y que lleva?

¿Trazas? ¿Lleva trazas? ¿No? ¿¿Estás seguro??




Hoy en día, gracias a Dios, se da más y más importancia a lo que pones en tu plato y es más sencillo conseguir esa información. Quieres saber que es, de donde viene, si ha sido bien preparado y si es seguro comerlo. A parte del aceite de palma y el glutamato (presente en casi todos los alimentos pre-fabricados), hay ciertos productos que quieres evitar por completo en tu plato, ya sea por alergias o por un estilo de vida vegano.

¿Pero es realmente veraz esa información sobre tu comida? Coges el tenedor y no puedes evitar examinar lo que hay en tu plato casi con paranoia. ¿Estará contaminado?




Hay muchas formas de que un alimento preparado se contamine:

-Usar el mismo utensilio de comida en la preparación de varios platos distintos.
-Falta de higiene en la cocina
-Desconocimiento (o desinterés) por parte de quien lo prepara.

Hoy mismo he estado comiendo en un restaurante en el que me han facilitado una hoja con los alérgenos de todos sus platos (algo maravilloso y que debería normalizarse en todos los restaurantes), pero aun con esto no ha sido una información totalmente veraz la que me han dado. Dos platos me han llamado sobretodo la atención: uno de ellos era una pasta semipicante con pimientos que no llevaba ninguna marca de alérgenos... y que sin embargo estaba hecha con pasta fresca, que lleva huevo. El otro era una lasaña vegetal con tomate en vez de bechamel.. pero a la que habían añadido un gratinado de queso. Y no, este plato tampoco tenía marcado los alérgenos correctamente.

En estos dos casos el error es fácil de reconocer pero ¿que pasa cuando no es así?



Otra situación verídica, en otro restaurante: una compañera de trabajo y su pareja fueron a cenar. Al pedir una ensalada, mi compañera preguntó que llevaba dicha ensalada (huevo, atún, maíz, queso... hay muchas cosas que se añaden a la lechuga) y la camarera le respondió (con el tono de quien dice algo obvio a alguien con pocas luces) que la ensalada llevaba verduras.

Mi compañera y su pareja pidieron esa ensalada y menos mal que fue ella quien la probó primero, porque la ensalada estaba llena de queso parmesano en polvo mezclado con el aceite de oliva y si su pareja llega a probarla habría ido directo al hospital.

Queremos pensar que estas situaciones son cada vez menos frecuentes y nos sentimos afortunados cada vez que encontramos un lugar agradable donde nos atiendan bien, no nos engañen y nos den la comida que queremos.

Aun así no ha pasado el peligro del todo.

Me refiero a las trazas. Si, las trazas.



Las trazas indican con que se ha contaminado un producto, ya sea por la producción en masa de varias cosas distintas o por el tipo de elaboración. Las trazas están indicadas en los envoltorios de los alimentos preparados, ¿pero que pasa con los platos preparados?



La legislación es clara: la contaminación de alimentos debe evitarse. Las trazas deben evitarse. Para ello se exige un carné de manipulador de alimentos para poder trabajar en un puesto en el que manipules o sirvas comida, garantizando así que la comida será seguro comerla y será exactamente lo que el cliente ha pedido. Actualmente no es obligatorio renovarlo cada 4 años (desde el 2008 para ser exactos) pero es recomendable y, personalmente, muy positivo tanto para el cliente como para el trabajador.

La última vez que renové el carné fue una faena el compaginarlo con el trabajo y la familia, y para mi gusto fue una preparación un poco escasa (nociones básicas y poco más). Por suerte cada vez hay más facilidades y ya puedes sacarlo incluso desde casa con algún curso de manipulador de alimentos online, llevándote algo más que las nociones básicas. (¡Bendito Internet!)

Aunque claro, siempre hay que tener en cuenta el factor humano. Por mucho carné que tenga, si te encuentras con un camarero al que le importa un pito que no quieras ingerir nada que provenga de animales... o que puedas "explosionar" si pruebas un lácteo (si, la mantequilla es un lácteo!) tu "hoy como fuera" puede convertirse en algo muy desagradable.


Ante eso solo queda comer en casa, ¿no? Ahí puedes contar contigo misma y tu preparación para evitar las trazas.